¿Nacer en enero te hace mejor futbolista? La ventaja invisible que sigue marcando el fútbol juvenil
Imagina dos niños con el mismo talento, la misma pasión y las mismas ganas de triunfar en el fútbol. Uno nació en enero. El otro, en diciembre. A los 13 años, uno ya parece más fuerte, más rápido y más “preparado”. El otro todavía está creciendo.
¿Resultado? Solo uno entra en la academia.
Esto no es una anécdota: es el Efecto de Edad Relativa, y un estudio reciente en el fútbol italiano demuestra que sigue influyendo —y mucho— en cómo se selecciona el talento.
El sesgo que empieza en la fecha de nacimiento
En la mayoría de los sistemas de fútbol base, las categorías se organizan por año natural. Eso significa que, dentro de un mismo equipo, puede haber casi 12 meses de diferencia de edad entre jugadores. A edades tempranas, esa diferencia es enorme en términos de desarrollo físico, maduración y rendimiento.
Los nacidos en los primeros meses del año suelen parecer “mejores”:
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Corren más
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Chocan mejor
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Resisten más
Pero… ¿son realmente más talentosos o simplemente más maduros?
Lo que revela el estudio en el fútbol italiano
El artículo científico publicado en The Journal of sports medicine and physical fitness y titulado “Relative age effect in Italian soccer: a cultural issue in talent management?, analizó jugadores sub-16 de 13 clubes profesionales italianos, comparando dos generaciones separadas por diez años. ¿La sorpresa?
Nada ha cambiado.
Los resultados muestran que:
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La mayoría de los jugadores seleccionados nacieron en los primeros meses del año.
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El patrón se repite incluso una década después, pese a que el fenómeno es ampliamente conocido.
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El sistema sigue favoreciendo la maduración temprana por encima del potencial a largo plazo.
En otras palabras: el fútbol italiano sigue perdiendo talento sin darse cuenta.
¿Por qué esto debería preocuparnos?
Porque el Efecto de Edad Relativa no solo decide quién juega hoy, sino quién tiene la oportunidad de desarrollarse mañana.
Las consecuencias son claras:
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Jugadores nacidos a final de año abandonan antes el deporte.
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Se confunde rendimiento inmediato con talento real.
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Se crean desigualdades estructurales desde edades muy tempranas.
Y todo por un criterio administrativo: la fecha de nacimiento.
¿Es un problema cultural?
Los autores del estudio lanzan una idea incómoda: el RAE no persiste por falta de información, sino por resistencia al cambio. Entrenadores, clubes y sistemas de captación siguen priorizando lo que se ve hoy, aunque la ciencia diga que no es lo más justo ni lo más eficaz.
Cambiar esto implica:
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Repensar cómo se evalúa el talento.
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Ajustar expectativas según la maduración biológica.
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Apostar por el desarrollo a largo plazo, no solo por ganar partidos en categorías infantiles.
El talento no entiende de calendarios
El mensaje final es claro: nacer en enero no debería ser una ventaja competitiva. Si el fútbol quiere ser más justo —y más inteligente—, necesita mirar más allá del físico inmediato y empezar a detectar el potencial real.
Porque el próximo gran jugador quizá no es el más grande hoy… sino el que todavía está esperando su momento.
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