Por qué no todos los deportistas de 14 años rinden igual (y qué dice la ciencia)

Publicado el 7 de noviembre de 2025, 23:49

Edad biológica vs edad cronológica

El desarrollo físico en adolescentes deportistas varía ampliamente. Dos atletas de 13 años pueden diferir en hasta 4 años en su madurez biológica. Por eso, es más efectivo categorizar el entrenamiento en fases: Pre-PHV, Mid-PHV y Post-PHV. Cada una presenta particularidades fisiológicas, neuromusculares y psicológicas que deben ser consideradas (Beunen et al., 1997; Armstrong, 2019).

PHV

El pico de crecimiento (PHV),  es decir, velocidad máxima de crecimiento en altura, es un marcador biológico clave de la maduración puberal y se debe usar en el deporte formativo para estimar en qué fase de desarrollo se encuentra un joven deportista. Por ejemplo, un joven puede tener su PHV a los 13 años, lo que significa que en ese año su crecimiento en altura fue el más acelerado (por ejemplo, +8 cm en un año). 

Un nuevo estudio publicado en el European Journal of Sport Science (2025), titulado “Age-Related Differences in Jumping and Sprinting Performance and Force Production Capacities in Young Soccer Players”, analiza cómo evolucionan el salto, el sprint y la producción de fuerza en jugadores de entre 11 y 17 años (Zghal et al., 2025).  

🧬 ¿Qué investigaron los autores?

El estudio evaluó a 116 futbolistas de élite y los agrupó según su grado de madurez biológica —no su edad—, utilizando el indicador PHV (Peak Height Velocity), que representa el momento de máximo crecimiento durante la adolescencia.

Los jugadores se clasificaron en seis fases: desde dos años antes del PHV (PHV−2) hasta tres años después (PHV+3).

Se midieron: Saltos verticales (sin carga, y con 30 % y 60 % del peso corporal). Sprints de 30 m, con análisis de fuerza y velocidad en la aceleración.

De ahí surgieron variables como:  fuerza máxima teórica, velocidad máxima teórica,  potencia máxima y la curva F–V. 

🚀 Resultados clave

  • El rendimiento mejora con la maduración, sobre todo alrededor y después del PHV.
  • El crecimiento corporal influye: al ajustar por peso corporal, algunas diferencias se reducen.
  • Las mejoras no son lineales: hay “picos de aceleración” en ciertos momentos del desarrollo.
  • Necesidad de planificar la formación y el entrenamiento según el momento biológico, no solo de la edad cronológica.

💡 Consejos para los clubes

👟 Individualiza el entrenamiento: no todos los jugadores de entre 12 y 15 años están en la misma fase biológica.

📏 Monitorea el crecimiento: hay métodos (Mirwald, 2002, Moore, 2015 o Fransen et al., 2018) de medición que ayuda a estimar el PHV.

🧘‍♂️ Evita la sobrecarga durante el pico de crecimiento: prioriza control motor y descanso.

🗣️ Comunica los cambios a los padres: entender el proceso evita comparaciones innecesarias.

🧠 Reflexión final

  • El talento no crece en línea recta.
  • Cada jugador tiene su propio ritmo de desarrollo, y el rol del club, entrenador o la familia es acompañar, no acelerar.
  • Saber cuánto y cómo entrenar puede ser la clave para un crecimiento físico y emocional sostenible.

 

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